Atractivos de Cusco: El Koricancha y el Templo del Sol

Atractivos de Cusco: El Koricancha y el Templo del Sol
 
Atractivos de Cusco: El Koricancha y el Templo del Sol

El Koricancha (patio de oro) fue uno de los sitios más importantes durante el Imperio Inca ubicado en Cuzco. Se decía que era un lugar espléndido con puertas de oro, paredes tachonadas de esmeralda y patios llenos de estatuas de oro.

Dentro de Koricancha; el Templo del Sol era un lugar sagrado para el Inca.

El Koricancha estuvo dedicado al Dios Inti, las paredes estaban enchapadas de oro. El templo albergó una estatua de oro del Dios Sol incrustada de piedras preciosas. Todos los días por la mañana la estatua era sacada fuera del templo y regresada a su lugar por la noche. Un jardín de oro y plata fue creado en honor al Dios Inti en el cual se observaba un campo de maíz, cobayas, pájaros, pastores, jaguares, llamas, monos, insectos y mariposas. ¡Qué espectáculo para contemplar!. Desafortunadamente todo lo que queda hoy es una selección de tallos de maíz como prueba del respeto de la gente local por el Dios Sol.

Además del Templo del Sol, Koricancha albergaba cinco templos dedicados a Viracocha (el Dios Creador), Quilla (la Diosa de la Luna), Illapa (el Dios del Trueno), Cuichu (el Dios Arco Iris) y Venus (la Diosa del Amanecer). Cada templo contenía una estatua en honor al Dios que representaba, el arte y otros objetos religiosos.

Se dice que la construcción original de Koricancha se había llevado a cabo bajo las órdenes de Pachacuti Inca Yupanqui y la construcción adicional fue realizada por Maco Capac a principios del siglo XII. El lugar fue construido simulando al sol con rayos brillando en todas direcciones.

Los colonos españoles construyeron la iglesia de Santo Domingo demoliendo parte del templo del Koricancha y utilizando sus cimientos para la construcción de la iglesia en un intento de borrar las creencias incaicas. El oro restante se fundió en lingotes y fue reclamado por la corona española.

Sus habilidades de albañilería eran vanguardistas. Vale la pena visitar Koricancha y la Iglesia de Santo Domingo para admirar la combinación de arquitectura inca y colonial.