La perla del norte
La perla del norte
Chiclayo, la capital de la región de Lambayeque en el norte de Perú, tiene varios apodos. Algunos la llaman “la perla del norte”, otros “la ciudad heroica” en reconocimiento a su lucha por la independencia, y otros “la ciudad de la amistad”. Pero independientemente de cómo se la llame, sigue siendo uno de los lugares que visitar durante un viaje a Perú.
Conocida por sus hallazgos arqueológicos de la civilización Moche, la tumba del Señor de Sipán (también llamado el “Rey Tutankamón de las Américas”) es uno de los descubrimientos más importantes de la historia de Perú. El valor del tesoro enterrado junto al Señor de Sipán es comparable al hallado en la tumba del joven faraón egipcio, y de ahí proviene la fama de Chiclayo. Una vez allí, se puede visitar el complejo arqueológico de Huaca Rajada y admirar sus tesoros, custodiados en el Museo Hans Heinrich Bruning y en las Tumbas Reales del Museo de Sipán. La civilización Moche se desarrolló entre los siglos I y VII d.C., extendiéndose por muchas regiones costeras del norte de Perú: sus conocimientos de ingeniería hidráulica fueron muy avanzados, con redes de canales construidas para favorecer la agricultura, y produjeron algunos de los mejores artefactos de cerámica, con diseños elaborados que representaban hombres, animales y temas religiosos y ceremoniales.
Chiclayo se encuentra cerca de Túcume y del Valle de las Pirámides, donde se alzan 26 pirámides de diferentes tamaños. Desde la cima de la colina que domina Túcume se puede admirar la amplitud del complejo arqueológico. La pirámide que destaca es la central de Huaca Larga, de 700 metros de longitud y una de las mayores estructuras de adobe del mundo: bajo ella, en las cámaras funerarias, se hallaron 119 cuerpos sacrificados. Huaca Las Balsas, en cambio, es una pirámide parcialmente excavada, conocida por los murales que representan el océano con olas, criaturas y aves marinas.
Para quienes buscan algo diferente, la cercana localidad de Pimentel ofrece un ambiente relajado: en verano, turistas y lugareños disfrutan del sol y las olas en compañía de algunos pelícanos, mientras que desde la orilla se pueden admirar los “caballitos de totora”, las embarcaciones tradicionales hechas de caña.
Los amantes de la naturaleza disfrutarán de la tranquilidad del Bosque protegido de Pómac, con sus densas formaciones de algarrobos: la reserva fue creada para proteger más de 36 pirámides preincaicas construidas por los Sicán y el hábitat natural circundante, con 70 especies de aves, siete de mamíferos y nueve de reptiles.
El Mercado Modelo merece una visita: ocupa una amplia área y vende de todo, desde comida y bebida hasta una amplia gama de hierbas, lociones e infusiones medicinales preferidas por los chamanes.
Historia, curiosidades, paseos y surf – Chiclayo ofrece esto y mucho más: si tienes tiempo para salir de los circuitos tradicionales, entenderás por qué ningún viaje a Perú está completo sin visitar esta perla.
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