A unas tres horas de Huaraz, en el corazón de los Andes centrales de Peru, se encuentra uno de los sitios arqueológicos más fascinantes y menos conocidos del país: Chavín de Huántar. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el complejo fue el principal centro ceremonial de la cultura Chavín, una de las civilizaciones andinas más antiguas e influyentes, desarrollada hace unos tres mil años.

Un laberinto de galerías subterráneas

El corazón del sitio está formado por un intrincado sistema de galerías subterráneas, corredores estrechos y oscuros que se entrelazan bajo las plataformas de piedra del templo. En el interior de una de estas galerías se encuentra el famoso Lanzón, un monolito esculpido de casi cinco metros que representa una divinidad antropomorfa con rasgos felinos, considerada el centro espiritual de todo el complejo.

Los estudiosos creen que los sacerdotes Chavín utilizaban efectos sonoros y juegos de luz dentro de las galerías para amplificar el efecto ritual sobre los visitantes de la época, que llegaban de toda la región andina para consultar el oráculo.

El museo y el pueblo de Chavín

El moderno Museo Nacional de Chavín, situado a pocos minutos del sitio arqueológico, alberga las célebres Cabezas Clavas, cabezas líticas originalmente incrustadas en los muros del templo, y ofrece un contexto esencial para comprender la importancia de esta civilización, considerada por muchos arqueólogos la matriz cultural de gran parte de las civilizaciones andinas posteriores, incluido el Imperio Inca.