En la región de Amazonas, en el norte de Peru, la civilización Chachapoyas, también conocida como el ‘pueblo de las nubes’, dejó huellas arqueológicas tan sorprendentes como poco conocidas fuera de los circuitos especializados. Entre ellas, los sarcófagos de Karajía representan uno de los testimonios más impactantes de su cultura.

Guardianes encaramados en un acantilado

Los sarcófagos de Karajía, conocidos localmente como purunmachu, son estatuas funerarias antropomorfas de más de dos metros de altura, construidas con arcilla, madera y piedra, y colocadas en una repisa a lo largo de un acantilado vertical, fuera del alcance de animales y saqueadores. Sus rostros alargados y su postura imponente pretendían evocar guardianes ancestrales que vigilan el valle circundante.

Una cultura poco explorada

La civilización Chachapoyas, que se desarrolló entre los siglos IX y XV antes de ser conquistada primero por los incas y luego por los españoles, sigue siendo una de las menos estudiadas de los Andes precolombinos, y sitios como Karajía ofrecen una rara mirada directa a sus prácticas funerarias y su cosmovisión.

Llegar a los sarcófagos requiere una breve caminata desde el pueblo de Cruzpata, recompensada con una vista que combina arqueología y el espectacular paisaje del bosque de neblina de Amazonas.