Copacabana y la Isla del Sol: descubriendo el Titicaca boliviano

En la orilla boliviana del Lago Titicaca, el pequeño pueblo de Copacabana ha sido durante siglos un lugar de peregrinación y de paso entre Peru y Bolivia. Su santuario mariano, meta de devotos de todo el altiplano andino, convive con un ambiente relajado de pueblo lacustre, entre restaurantes de trucha fresca y un malecón ideal para ver el atardecer.

La Isla del Sol: mito y origen de los incas

Desde Copacabana, un breve trayecto en barca conduce a la Isla del Sol, lugar que, según la mitología inca, vio nacer al propio Sol y a los fundadores del imperio, Manco Cápac y Mama Ocllo. La isla, libre de tráfico motorizado, se recorre a pie por senderos que atraviesan terrazas agrícolas todavía cultivadas con técnicas precolombinas, pequeños pueblos y los restos del Templo del Sol y la Roca Sagrada.

El recorrido panorámico que conecta el norte con el sur de la isla regala vistas incomparables sobre el lago navegable más alto del mundo, con las cumbres nevadas de la Cordillera Real recortándose en el horizonte en los días más despejados.

Un altiplano de historia y leyenda

Copacabana y la Isla del Sol representan una pieza importante para comprender la cosmovisión andina, complementaria de las más conocidas Islas Uros y Taquile en el lado peruano del Titicaca, y suelen incluirse en itinerarios que unen Peru y Bolivia en un único viaje andino.