Iquitos es la ciudad más grande del mundo a la que no se puede llegar por carretera: rodeada de selva amazónica, solo se accede en avión o navegando el río. Precisamente por eso es el punto de partida ideal para un crucero por el Río Amazonas, la única forma de acceder a algunas de las zonas más remotas e intactas de la Amazonía peruana.

Navegando entre dos grandes ríos

Poco después de Iquitos, las aguas oscuras del río Marañón y las de color chocolate del río Ucayali se unen para formar el verdadero Río Amazonas. Las embarcaciones que surcan estas aguas, desde las más sencillas hasta auténticos cruceros fluviales con cabinas climatizadas, permiten llegar a zonas de la Reserva Nacional Pacaya Samiria de otro modo inaccesibles.

Durante la navegación es común avistar delfines rosados de río, monos, perezosos, caimanes y una increíble variedad de aves tropicales, mientras que las excursiones en canoa por los afluentes menores permiten un contacto aún más directo con la selva.

Comunidades locales y vida fluvial

Muchos cruceros incluyen visitas a comunidades indígenas y pueblos ribereños a lo largo del río, donde es posible descubrir la artesanía local, las técnicas de pesca tradicionales y la relación cotidiana que estas poblaciones mantienen con el ecosistema amazónico. Una excursión nocturna en barco, con la oscuridad de la selva interrumpida solo por los sonidos de los animales, suele ser el recuerdo más intenso de este viaje.