Las Islas Galápagos: un santuario de biodiversidad único en el mundo

A unos mil kilómetros de la costa de Ecuador, las Islas Galápagos representan uno de los laboratorios naturales más extraordinarios del planeta. Fue precisamente la observación de la fauna de este archipiélago la que, en 1835, inspiró a Charles Darwin las primeras intuiciones de la teoría de la evolución.

Tortugas gigantes e iguanas marinas

Los habitantes más icónicos del archipiélago son las tortugas gigantes, que pueden vivir más de 150 años y dan nombre a las islas (galápago significa tortuga en español antiguo). Igualmente extraordinarias son las iguanas marinas, los únicos lagartos del mundo capaces de alimentarse en el mar, que se sumergen para alimentarse de algas a lo largo de la costa rocosa.

Las islas albergan también piqueros de patas azules, pingüinos de Galápagos (la única especie de pingüino que vive al norte del ecuador), lobos marinos y una enorme variedad de aves, muchas de las cuales no existen en ningún otro lugar del planeta.

Un destino protegido y regulado

Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1978, las Galápagos están sujetas a estrictas normativas ambientales pensadas para proteger este frágil ecosistema: el número de visitantes diarios a cada sitio está limitado, los guías autorizados son obligatorios, y está prohibido introducir plantas o animales foráneos. La mayoría de las visitas se organizan a bordo de pequeños cruceros que se desplazan entre islas durante la noche, o desde una base terrestre como Santa Cruz o San Cristóbal.