En el corazón de los Andes sur-peruanos descubrirás un maravilloso lugar donde la naturaleza vive en armonía con el hombre, y donde las tradiciones se mantienen a lo largo de los años para el deleite general. Este lugar es el Valle del Colca.
Para llegar al Valle del Colca, debes partir desde Arequipa por la mañana y así poder alcanzar una de las más impresionantes vistas del recorrido: la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca, donde se aprecian camélidos sudamericanos como vicuñas, llamas y alpacas conviviendo unas con otras. En el camino podrás también hacer una pequeña parada en uno de los miradores naturales más altos de los Andes: Patapampa, desde donde se aprecia la Cordillera del Chila con sus altos nevados y nieves perpetuas. Nevados y volcanes como el Hualca Hualca, el Sabancaya o el Ampato te darán la bienvenida. Además, una antigua leyenda local cuenta que los viajeros que pasaban por este lugar construían, en honor a los Apus (montañas sagradas), pequeñas casas o monumentos de piedras para continuar el viaje con prosperidad.
Al llegar a Chivay, una pequeña plaza nos da las primeras luces de lo que será nuestro viaje por el Valle del Colca. Muy temprano en la mañana nos despertamos para poder asegurarnos de ver el vuelo de la gran ave sagrada de los Andes, el cóndor, cuyo vuelo es un espectáculo de elegancia y magia.
El viaje continúa con una visita a los pueblos asentados en las laderas del valle, pueblos donde aún hoy se siguen usando antiguas técnicas de agricultura, como demuestran los innumerables andenes (terrazas agrícolas) que adornan el paisaje natural del Colca.
Uno de los primeros pueblos a visitar es Maca, un pequeño pueblo en el Valle del Colca que cuenta con una iglesia cristiana construida en 1759, ubicada en paralelo a la plaza principal, desde donde se tiene una vista privilegiada de los andenes preincas. Un lugar donde no podrás dejar de tomar fotografías para llevarte un fabuloso recuerdo.
Achoma tiene una iglesia que data del siglo XVI, construida enteramente en sillar. Cada año, el 6 de enero, la población local celebra la festividad de la Virgen de Belén, fiesta en la que participan comunidades aledañas y visitantes locales y extranjeros, todos reunidos para bailar la colorida danza local: el wititi.
Yanque es uno de los últimos destinos antes de nuestro viaje de regreso a Arequipa, y guarda lo mejor para el final. Empezamos con la iglesia barroca llamada La Inmaculada Concepción, que posee una fachada tallada con numerosos santos además de motivos andinos, considerada por ello la iglesia colonial más hermosa de todo el valle. El distrito de Yanque guarda además tesoros como testimonio del legado dejado por sus antepasados, los Collaguas, ejemplificados en las ruinas arqueológicas de Uyo-Uyo, además de destacarse por sus costumbres y arquitectura; en Yanque también se puede visitar un museo de historia local y disfrutar de la naturaleza y de los revitalizadores baños termales.
Si deseas entender el mundo andino, debes visitar esta mágica tierra del cóndor y dejarte cautivar por la atmósfera que ofrece el Valle del Colca a todos sus visitantes.